Nuestra historia y misión
La parroquia del Bon Pastor es una de las cinco parroquias que forman parte de la Comunidad Pastoral de Sant Andreu, y ésta, a su vez, está integrada con otras seis comunidades más en el Arciprestazgo de Barcelona Este, que agrupa a 32 parroquias de las zonas de Nou Barris, Trinitat, Torre Baró - Vallbona, Sant Andreu, Bon Pastor, La Sagrera, Sant Martí de Provençals, Clot, Verneda y Poblenou.
Tras su fundación en 1935, la Guerra Civil (1936-1939) supuso una interrupción para la actividad pastoral de la parroquia tras su incendio y destrucción en Julio de 1936, creando un paréntesis de casi 3 años de presencia religiosa, lo que entonces se conocía como la Agrupación de Viviendas Milans del Bosch que rodeaba la antigua Iglesia Parroquial, junto con algunas fabricas, como por ejemplo Can Sala. Con el final de la Guerra Civil, ya en 1939, se nombra cura párroco a Mn. Joan Cortinas Guinart, natural de Santa Coloma de Gramenet, término municipal al que pertenecía esa agrupación de viviendas de una sola planta y muy humilde construcción. La mayor parte de la población de esa agrupación de viviendas era de inmigración peninsular (Andalucía, Murcia, Galicia, Extremadura, etc...). El carácter emprendedor y el impulso social y dinamismo pastoral de Mn. Joan Cortinas favoreció el establecimiento de alianzas con distintas personas de influencia de la ciudad de Barcelona. Se hicieron frecuentes las campañas benéficas en favor del vecindario, las cuales resultaron una plataforma de promoción sociolaboral para muchos de los vecinos de las viviendas Milans del Bosch y del barrio de Estadella, que era una riera que desaguaba al Rio Besós pasando junto a los terrenos de la fábrica de tintes y aprestos del señor Enric Sanchis, quien favoreció que el Arzobispado de Barcelona pudiera ir adquiriendo los terrenos que actualmente ocupan la Parroquia, el edificio de la rectoría (CEL) y la Escuela Parroquial del Bon Pastor. La promoción del barrio se debió a dos causas, en primer lugar, el carácter reivindicativo de una buena parte del vecindario, liderado desde la parroquia para elevar el nivel y calidad de vida, de sus miembros. Las iniciativas sociales de signo progresista llevó a la creación de cooperativas y una solida creación de un tejido asociativo que aún perdura y asegura que el Barrio del Bon Pastor sea un barrio de futuro más que de pasado.
La parroquia ha desempeñado un papel clave en la promoción del actual vecindario cifrado en unas 15.000 personas, entre ellas se dan en la actualidad más de una docena de credos religiosos debido a la constante inmigración que recibe el barrio. En los años 1940s a 1970s era fundamentalmente intrapeninsular, pero a partir de los 1980s comenzaron a llegar migrantes de Iberoamérica, África, lejano Oriente y Europa del Este. Esta diversidad étnica y cultural le da al Bon Pastor una oportunidad muy interesante para poder desarrollar proyectos sociales de integración en una sociedad cada vez más plurilingüe y de costumbres variadas.
Como todos los demás Arciprestazgos de nuestra archidiócesis, nuestro objetivo es dar testimonio del Evangelio en nuestros barrios y reunir en la Fe y en la celebración de los sacramentos a las comunidades católicas, ayudando, acompañando y animando a construir convivencia pacífica a través del dialogo con las entidades sociales del entorno y colaborar así como referentes de Fe, Esperanza y Caridad.